| TEXTOS | ||||
| El Libro de la Noche | ||||
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[Introducción] Octava puerta, novena hora. La Octava Puerta: Aquella cuyas dos llamas causan dolor, en el nombre del Rey del Alto y Bajo Egipto, Señor de las Dos Tierras, Nebmare Miamun, Hijo del Sol, Señor de Diademas, Ramsés VI, amado de los dioses de la desierta Necrópolis.
Primer registro En el primer registro hay un texto muy corrupto, que se lee: Para salir de la región, para pasar delante de la puerta que está en la DUAT. ¡Oh muralla, escucha las palabras, adora al Radiante!Ejecutando los planes de los dioses que están en la DUAT. Los nombres de los dioses del primer registro: Sementy Dyeba-hekest (dbA-hkst) Segundo registro Texto referido a la Novena Hora: La majestad de este dios navega y alcanza la Octava Puerta, La que sus llamas están en pena, y la Novena Hora, La que protege a su señor. El dios que está en esta hora como guía de este Dios es Este BA. Tercer registro El dios Sia se dirige a una compañía de figuras cuyos nombres son: Los Espíritus El discurso del dios Sia: (Oh vosotros) los cansados y los ahogados, vosotros estáis sumergidos junto al dios del NILO, vosotros alcanzáis la tierra junto con el dios de la comida, las ofrendas dadas a vosotros son rentas principescas. Las ofrendas dadas a vosotros que consisten en productos de la caza son legítimas. Vosotros tomáis vuestra cebada. Lo que hacéis es vuestro deber para cuidar sobre UNEN-NEFER....Entre vosotros están aquellos que permanecen en el lugar donde él reside, eternamente. Los justificados entre vosotros están en el sequito de OSIRIS y en frente de el como ancestros. Es él quien garantiza vuestras ofrendas. El sol está delante de vuestros ojos, el viento está en vuestras fosas nasales. Palabras para ser pronunciadas: Nosotros venimos de nuestra tierra, bajamos de nuestro NOMO, no hemos cometido alguna iniquidad hacia los que están allí. ¡Al Suelo! ¡Silencio! ¡Nuestro Rey! Nosotros amamos al dios más que a nuestros dioses...en su Verdad, nosotros damos HORUS a OSIRIS para que no permanezca solo. Enrique Fernández de Córdova |
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