RINCÓN DEL VIAJERO
  Introducción  
 

Información ofrecida por Lonely Planet

Herodoto, antiguo historiador griego, describía Egipto como 'el don del Nilo', reflejando así la admiración que ya se sentía en la Antigüedad por la imagen de las pirámides, la Esfinge, Tebas y el propio río. Faraones, griegos, romanos, árabes, turcos y británicos dominaron este país africano y, como consecuencia de ello, el Egipto actual es una amalgama de esos legados, junto con la influencia del islam y de los avances del siglo XX.

Pueblos construidos con adobe se alzan junto a ruinas faraónicas, rodeadas de edificios de acero, piedra y cristal. Los beduinos habitan en tiendas construidas con piel de cabra, mientras que los agricultores labran la tierra con las herramientas primarias que habían utilizado sus ancestros. En la ciudad se mezclan largas túnicas con marcas importadas de occidente; el tráfico compite con carros arrastrados por burros y cabras que se mueven libremente. En ningún otro lugar se da este colorido ni estos contrastes como en El Cairo, una ciudad imponente, atestada de gente, donde suenan incansables el claxon de los coches, la algarabía de los barrios y los almuédanos convocando a la oración. Sin embargo, no todo es caos y ruido en El Cairo. Egipto es también el lugar con el que sueña cualquier buceador; es además la imagen de una tranquila caravana de camellos a través del desierto o un apacible paseo Nilo abajo.

Nombre oficial: República Árabe de Egipto
Superficie: 1.001.449 km²
Población: 67.000.000 hab.
Capital: El Cairo
Nacionalidades y etnias: bereberes, beduinos y nubios
Idioma: árabe
Religión: 90% musulmanes suníes, 7% cristianos coptos
Régimen político: república democrática
Presidente: Mohammed Hosni Mubarak

Cuándo ir

Los meses de invierno son, sin duda, el mejor momento para acercarse a la zona más septentrional y a Luxor, ya que en verano el calor puede soportarse con dificultades, además de ser la época de mayor afluencia de turistas a la costa mediterránea. En El Cairo, sin embargo, los inviernos pueden llegar a ser bastante fríos, por lo que las fechas más adecuadas para disfrutar la ciudad son la primavera y el otoño. Es preferible viajar en el período comprendido entre marzo y abril para coincidir con temperaturas suaves y eludir tanto el calor de mediodía como las masificaciones de las playas.


Fiestas y celebraciones

El calendario islámico (o hégira) cuenta con once días menos que el gregoriano. Ras as-Sana es la celebración del nuevo año, y el Moulid an-Nabi, que suele festejarse entre julio y agosto, conmemora el nacimiento del profeta. Se organizan desfiles en las calles iluminadas, con tambores, dulces especiales y los consiguientes banquetes. El Ramadán, muy importante en el año islámico, se celebra durante su noveno mes (oscila entre enero y marzo). A lo largo de este período, Mahoma recibió la revelación del Corán y, por respeto, los fieles no comen ni beben hasta la puesta del sol. El final del Ramadán ( Id al-Fitr ) supone el fin del ayuno, lo que se celebra con gran alborozo y diversión.

Id al-Adhá, que suele coincidir con los meses de abril y mayo, es la época de peregrinación a la Meca. Cada musulmán debe realizarlo al menos una vez en su vida. El ritual del Mahmal se desarrolla en cada pueblo al paso de los peregrinos, a los que se les entregan alfombras y sudarios para el viaje.

Cultura

Para la mayoría de los egipcios, su forma y estilo de vida ha cambiado poco en los últimos siglos. A pesar de que, como es lógico, el siglo XX ha dejado su huella, para la mayor parte de los fellahin (población campesina) la situación se mantiene prácticamente inalterable. Entre la mayoría de los egipcios, prevalece la actitud de que lo que tenga que ser será, una visión casi fatalista, fruto de miles de años sufriendo plagas, escasez, invasiones e inundaciones. Para ellos, la vida está marcada por las mismas circunstancias que condicionaron a las generaciones anteriores.

La pintura ha formado parte de la vida egipcia desde los primeros dibujos de la pirámide de Unas en Saqqara, en torno al año 2300 a.C. Pero fueron los faraones del Imperio Nuevo los más interesados en adornar el interior de sus tumbas con vívidas imágenes del más allá y de la resurrección. La pintura egipcia contemporánea recibió la influencia del arte occidental hasta mediados del siglo XX, momento en el que los pintores egipcios empezaron a buscar su propio camino. Algunos de los artistas contemporáneos más conocidos son Gazbia Serri, Inji Eflatun, Abdel Wahab Morsi, Adel el-Siwi y Wahib Nasser.

La música popular egipcia ha estado representada, hasta no hace mucho, por la ubicua voz de Om Kolthum, la llamada "madre de Egipto", fallecida en 1975 pero cuya música y leyenda aún hoy perviven. Sus canciones, la más conocida muestra de la música egipcia en Occidente, se basaban en poesías y operetas. También destacan los músicos Abdel Halim al-Hafez y Mohamed Abd el-Wahab. En los últimos tiempos, se han ido incorporando cada vez más elementos del pop occidental a la música contemporánea egipcia, siendo sus máximos exponentes Iheb Tawfik, Mohamed Fuad y Hakim.

A pesar de que Egipto es famoso por la danza del vientre, este tipo de baile se considera vulgar y un signo de promiscuidad. En realidad, muchas de las bailarinas de la danza del vientre que actúan en hoteles y complejos turísticos son europeas o americanas, ya que, según sus parámetros culturales, comportarse de forma tan provocativa es impropio de una mujer árabe. De hecho, las bailarinas egipcias, como Fifi Abdu, precisan guardaespaldas para protegerse del fanatismo islámico. No obstante, en grandes reuniones familiares, como bodas o fiestas privadas, la danza puede formar parte de estas celebraciones.

El escritor Naguib Mahfuz, con más de cuarenta novelas y treinta guiones en su haber, recibió el Premio Nobel de literatura en 1988 por su novela Trilogía. Su obra Hijos de nuestro barrio, escrita en 1956, sigue estando prohibida en Egipto, y muchos la consideran blasfema (ésta puede ser la razón por la cual, en 1994, el autor, que en aquel momento contaba con 83 años de edad, sufrió un atentado). Otros escritores destacados son Tawfiq al-Hakim, Yahya Haqqi y Yusuf Idris. Tras Mahfuz, Nawal el-Saadawi probablemente sea la escritora egipcia más conocida, aunque su trabajo cuenta con más reconocimiento en el extranjero que en su propio país. Sus obras más aclamadas son Mujer en punto cero, La caída del imán (prohibida en Egipto) y La mujer que buscaba.

Entorno y medio ambiente

La mayor parte del territorio, superando el 90% del país, es desierto árido, salvo la zona fértil del Valle del Nilo y su delta, lo que ha llevado al 99% de la población a concentrarse en una parcela de tan sólo el 3% de la extensión total del terreno.

Egipto limita al oeste con Libia, al sur con Sudán, al norte con el mar Mediterráneo y al este con el mar Rojo e Israel. La región oriental, al otro lado del Canal de Suez, constituye la península del Sinaí, una zona montañosa donde se encuentra el monte Catalina, que con sus 2.642 metros es el punto más alto de la república. La costa mediterránea de Egipto está formada por un gran número de playas de arena blanca; algunas de ellas se han convertido en complejos turísticos, aunque muchas de las que se encuentran en lugares recónditos se conservan en estado salvaje. Al norte de El Cairo, el Nilo se divide en una serie de afluentes que desembocan en el Mediterráneo.

La mayoría de los animales que veneraron los antiguos egipcios, entre ellos, los leopardos, las onzas, los órix y las hienas, se extinguieron, y sólo han sobrevivido dos de las tres variedades de gacelas que existían antaño. Abundan los roedores y los murciélagos, pero los camellos y los burros domesticados son, con diferencia, los animales más frecuentes en el país. Existen alrededor de 430 especies distintas de aves, algunas de las cuales se crían en Egipto, aunque la mayoría sólo atraviesa el país en su migración desde Europa al sur de África. Se estima que, durante las migraciones anuales, hasta dos millones de aves llegan a cruzarlo. También habitan 34 variedades de serpientes; la más conocida es la cobra. Los escorpiones son bastante comunes en todo el país pero, debido a su vida nocturna, no es habitual encontrase con ellos. En las aguas del mar Rojo, viven tiburones, pastinacas, tortugas marinas, delfines, corales de colores, esponjas, estrellas de mar y varios tipos de moluscos.

El clima de Egipto es caluroso y seco la mayor parte del año. En los meses de invierno la temperatura media se sitúa en torno a los 20ºC en la costa mediterránea y sobre los 26ºC en Asuán. Las máximas oscilan entre los 31ºC y los 50ºC, respectivamente. Durante las noches invernales, la temperatura más baja alcanza los 8ºC, la versión egipcia del frío. Alejandría es la zona más lluviosa del país, con 19 cm al año, y Asuán es la más árida, con sólo 2 mm al año. El jamsín, viento proveniente del desierto suroccidental, sopla entre los meses de marzo y abril a velocidades que pueden alcanzar los 150 km por hora.

Cómo llegar

Existen diversas opciones para viajar a Egipto, ya que hay buenas conexiones entre El Cairo y muchas ciudades europeas. Puede resultar más económico contratar un paquete de vacaciones que comprar sólo el billete de avión y, en caso de que los hoteles no sean lo esperado, no es obligatorio instalarse en ellos. Hacer un vuelo directo desde otros destinos puede llegar a ser caro, por lo que es aconsejable volar primero a Europa y, desde allí, a Egipto.

La línea aérea nacional egipcia es EgyptAir; la compañía Air Sinai también dispone de buenas conexiones dentro del país. La mayoría de los viajeros llegan a Egipto a través de El Cairo, aunque últimamente está aumentando el número de desembarcos en Alejandría, Luxor, Asuán, Hurghada (Al-Ghardaka) y Sharm el-Sheij. En estos aeropuertos, operan una serie de empresas más pequeñas, además de compañías de vuelos chárter con conexiones directas con Europa.

Para desplazarse desde otras zonas de África y Oriente Próximo, puede utilizarse el autobús que parte de Israel y atraviesa el golfo de Aqaba o el extremo sur de la franja de Gaza y los ferrys que zarpan desde Jordania, Arabia Saudita y Kuwait.

Cómo desplazarse

Egipto cuenta con un excelente sistema de transporte público y privado. La forma más rápida de desplazarse por el país es, sin duda, en avión. Sin embargo, sólo merece la pena considerar esta opción si se dispone de poco tiempo y mucho dinero. En caso contrario, existen otras opciones de transporte: autobuses, trenes, barcos o, incluso, camellos, burros y caballos.

Para los turistas que sufran de claustrofobia o tengan un estómago delicado, el autobús quizá no sea el medio de transporte más idóneo, pero es una buena forma de entrar en contacto con la cultura y la población local. Los autobuses operan prácticamente en todas la ciudades de Egipto, y 5.000 km de ferrocarril conectan casi todas las urbes del país, desde Asuán hasta Alejandría.

También es posible alquilar un taxi, que atravesará pueblos y ciudades con el coche lleno de pasajeros. Por lo general, los taxis son automóviles de cuatro plazas; aunque últimamente proliferan microbuses que, por lo general, se congregan en las estaciones de trenes y autobuses y esperan hasta que están llenos para emprender el viaje.

 

 

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